Un edificio con aires de museo

Ruth Nóvoa de Manuel
Ruth Nóvoa OURENSE

OURENSE

REPORTAJE GRÁFICO: MIGUEL VILLAR

Reportaje | Paseo por el interior del futuro centro social de Caixanova La casa diseñada por Vázquez Gulías, que domina la praza Maior de Ourense, invita a un recorrido por la historia de la ciudad

17 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Caixanova eligió bien. Para instalar su centro social en la ciudad de As Burgas escogió un edificio del que decir que es emblemático es ser demasiado obvio. Ubicado en la praza Maior, diseñado por Vázquez Gulías y propiedad de la familia Villalón-Cisneros, tiene aires de museo y visitarlo supone hacer un recorrido por la historia local. Si es de la mano de una de las personas que ha vivido en él toda la vida -Maribel Cisneros, que será vecina de Caixanova a partir del próximo año- el itinerario por las diferentes plantas permite sumergirse en otras épocas y disfrutar de alardes de diseño. El bajo, en obras desde hace unas semanas, es una dependencia amplísima bañada de luz gracias a los ventanales de la entrada y a la cristalera del techo que da a un patio, estuvo durante muchos años un gran almacén al por mayor que vendía tejidos, quincalla y paquetería. Lo ocupó también una juguetería y en los últimos tiempos lo pretendían cafeterías y restaurantes. Dos escaleras de forja, de Malingre, sirvieron en su momento de servicio -para acceder a zonas de almacén- y hoy se han convertido en hitos casi artísticos que tendrá muy en cuenta el proyecto de reforma. Capilla propia Caixanova lo ha alquilado, al igual que las plantas segunda y tercera. La primera la seguirá ocupando la familia Villalón-Cisneros, que tendrá que acostumbrarse a unos vecinos atípicos, con sala de exposiciones e instituto de desarrollo económico, en lugar de cocina y salón-comedor. En el primer piso estuvieron las oficinas de Falange, que más tarde se trasladarían al tercero. La vivienda tiene su propia capilla, que formaba parte del colegio León XIII, construido al lado del edificio. Es uno de los tesoros del inmueble, que se pondrá en valor con la intervención de Caixanova. Todas las estancias de los pisos dan a un magnífico patio, cubierto con una claraboya, donde todavía hay resquicios de la convivencia vecinal como un cartel que reza así: «Se prohibe escupir, colgar ropa y sacudir alfombras en la luna». En el portal, azulejos valencianos recrean los valores de la ciencia, el trabajo y la música. Una buena manera de entrar en un edificio con vocación de museo.