Un 10% de las intoxicaciones atendidas en urgencias son de adolescentes Una campaña en los institutos intenta sensibilizar a los chicos e informar a los padres
19 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Para algunos es su primera incursión en las juergas nocturnas y el desembarco en un modo de vida en el que el alcohol resulta un invitado indispensable. Muchos harán un aterrizaje tan accidentado en el nuevo estatus que no pararán hasta dar con sus huesos, y su borrachera, en el servicio de urgencias de algún hospital. En el del complejo sanitario de Ourense, los facultativos Antonio Iglesias y Fernando Maté han dedicado años a la asistencia médica y muchas horas al estudio de las cifras relacionadas con el consumo de alcohol. De todo ello han obtenido una imagen bastante clara: esa sustancia adictiva llamada alcohol, tan integrada en nuestra cultura y tan asumida desde siempre en los hogares, se está adueñando de los hábitos adolescentes, provocando situaciones de abusos e intoxicaciones etílicas cada vez más frecuentes y, por lo tanto, preocupantes. Siguiendo las estadísticas, al servicio de urgencias del Complexo Hospitalario de Ourense llega cada día una persona con algún problema relacionado con el alcoholismo, tanto en su acepción de abuso como de enfermedad. De esas más de trescientas personas que cada año requieren atención por ese motivo, el 10% son adolescentes. La proporción es tan elevada que los doctores Maté e Iglesias decidieron poner en marcha una iniciativa informativa, acercando a los institutos ourensanos la vida en un servicio de urgencias. Se trata, explica Antonio Iglesias, de mostrarles a los chicos cómo son las intoxicaciones etílicas y en qué estado llegan a urgencias, a causa del alcohol, muchachos de su misma edad y circunstancias. Aunque en buena parte de los casos una simple revisión y el descanso son suficientes para la recuperación del paciente y la normalización de su estado eufórico, otros llegan a urgencias con bajo nivel de conciencia o hasta en coma etílico, inconscientes y precisando ventilación mecánica. La unidad de cuidados intensivos es, en esos casos, el destino inevitable del paciente. Alcoholes destilados y cervezas son los productos base de los abusos, a veces mezclados con cannabis o, en menos ocasiones, con cocaína. Reacción paterna La atención sanitaria es el primer paso que un servicio de urgencias ofrece cuando recibe a un joven con problemas de abuso de alcohol. Pero la prudencia y la ley obligan a los profesionales a hacer otras dos gestiones: avisar a los padres y emitir una comunicación al juzgado. Lloros y cabreo son las dos expresiones más habituales entre los padres que acuden a la llamada hospitalaria para recoger a un hijo que se ha pasado con la bebida. Las madres, explica el doctor Iglesias, suelen ser más protectoras y acostumbran a llorar. El padre opta por un cabreo monumental. Las reacciones, explican los médicos, son de todo tipo, pero pocos montan el numerito en público. Eso sí, cuando llegan los padres, los hijos se ponen firmes. A los progenitores se dirigirá también el próximo curso la campaña puesta en marcha por los doctores Iglesias y Maté. Tres centros de la capital han solicitado ya esta oferta médica y sus promotores han planteado a la Consellería de Sanidade la posibilidad de trabajar conjuntamente, ampliando su iniciativa para que pueda llegar a todos los institutos de la provincia que lo demanden. Los primeros cursos de ESO son el escenario ideal. En bachillerato, dicen, es demasiado tarde para obtener resultados.