Crónica | Política en el medio rural El grupo del BNG en el Concello de O Bolo muestra su queja al alcalde del PP por permitir vertidos fecales directos de As Ermitas al cauce del río Bibei y no poner ningún remedio
28 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.«Agua que no has de beber, déjala correr». Esta es la máxima que le aplica el concejal del BNG de O Bolo, Alfonso Fernández, al alcalde, el popular médico Manuel Corzo. Y todo a cuento de que el nacionalista acusa al regidor de no preocuparse por los vertidos fecales a los cauces fluviales, ni de las fosas sépticas de los pueblos. Resulta que, según denuncia el grupo de la opsoición, los vecinos que residen en As Ermitas, un bello pueblo con encanto natural, en el que es muy famoso el santuario del mismo nombre, vierten directamente las aguas fecales al cauce del río Bibei, sin que se ponga remedio. Alfonso Fernández asegura que los vecinos no tienen culpa alguna de la situación, sino la Administración, la local, la provincial y la autonómica, que permiten que, a estas alturas del siglo XXI, existan pueblos con estas carencias. Prácticamente la mayoría de los pueblos de la zona vierten directamente al río, con mayor o menor descaro, y con más o menos filtros, a través de pozos negros. Lo que pasa es que en As Ermitas es directamente y, lo que es peor para el BNG: no se pone remedio. Por eso, Fernández reclama al alcalde que llame a la puerta de sus colegas del PP en Ourense y en Santiago de Compostela para que, si no dispone de medios necesarios el Ayuntamiento, sean esas administraciones las que aporten los fondos necesarios y solventar el problema de contaminación. «El problema es que no saben ni pedir», sentencia el concejal del BNG de O Bolo, quien está dispuesto a llevar este caso al próximo pleno municipal a través de una moción. También las fosas sépticas de varios pueblos.