De provincias... y tan contenta

OURENSE

DE REOJO | O |

18 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

VIVIR en Ourense tiene pegas. Pero si le das la vuelta al folio donde están escritas las mil razones por la que estás hartito de esta (pequeña, querida, agobiante) ciudad, tienes una cara en blanco para enumerar las ventajas. Los encantos. Las cosas buenas (que tiene la vida). Las terrazas de verano. Un punto. Los vinos de las terrazas de verano. Otro punto. Los pinchos que te comes con el vino de las terrazas de verano. Otro punto más. El placer de contestar a una llamada de teléfono: «En cinco minutos estoy ahí». La alegría de saludar a quien te cruzas por la calle. El rubor de tu cara cuando te cambias de acera para no saludar a quien te vas a cruzar por la calle. La sorpresa de ver a ese amigo con el que nunca quedas pero con el que siempre prometes quedar. El subidón de buscar (y encontrar) hoy al guapo guapísimo con el que tropezaste ayer. Por eso entiendo que Cabezas no estuviera en Santiago el martes, cuando se aprobó la ley que bautizaba a Ourense como gran ciudad. Porque a mí me gusta el pueblo. Y ser de provincias.