DE REOJO | O |
07 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.EN LA provincia de la vergüenza, de la cabeza baja y de la autocompasión da gusto escuchar el rumor del afilador. Da gusto que un puñado de personas decidan recuperar el pasado y pavonearse (nos sobran los motivos) de la historia propia. Prefiero que me conozcan por la silueta del afilador -del que gastó suela caminando y viviendo- que por el contorno de un puente sin memoria.