En directo | Visita de la ministra de Sanidad a la Escuela de Enfermería Sin lujos ni despliegue de medios, Ana Pastor estuvo ayer en Ourense para anunciar las nuevas especialidades que tendrán los estudios de enfermería del futuro
19 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?s la ministra que más veces ha pisado tierras ourensanas desde que lo es. Ana Pastor volvió ayer a la ciudad de As Burgas para acercarse a uno de los entornos universitarios con menos recursos. La Escuela de Enfermería, un centro al que ayer no le importó mostrar su cara más real ante una representante del Gobierno. Sin lujos ni despliegue de unos medios que no existen. La ministra de Sanidad dio una lección magistral sobre la puesta en marcha de las nuevas especialidades de enfermería de viva voz. Sin micrófonos y casi sin sitio para un alfiler. Antes de eso Ana Pastor quiso conocer, lejos de cámaras y grabadoras, a todos los integrantes del patronato que rige los designios de la escuela. Compartió con ellos un café en el que se pusieron sobre la mesa algunos temas tan importantes como las carencias del centro universitario, pero nunca como crítica. Poco después de las doce y media, sin saltarse ni el protocolo ni el programa, la ministra accedía a la minúscula aula de estudios que ayer se convirtió en uno de los puntos de mayor interés informativo del día. Tras el nombramiento de Ana Pastor como profesora honoraria del centro, la ministra más gallega del gobierno comenzó un discurso con el que quiso animar a todos los hombres y mujeres de la profesión de enfermería para continuar trabajando amparados por una ley que en breve permitirá el desarrollo de las especialidades en una carrera que, en palabras de la ministra, debe orientarse hacia la profesionalización. Enfermería clínica, geriátrica, del trabajo o salud laboral, son algunos de los ejes de ese futuro. Y así, entre teoría sanitaria y oficialista, desglosada en frases como «para hacer política es fundamental contar con la gente y demostrar que somos capaces de hacer cosas», Ana Pastor se mostró cercana a los estudiantes, la mayoría de los cuales escuchó el discurso sin poder sentarse, e incluso, como buena profesora, les dio el turno de palabra para preguntar «cualquier cosa menos la edad y el peso». Sólo uno se atrevió, y en gallego, a hacer una pregunta que Ana Pastor respondió en castellano. Fue el punto y final. La ministra emprendió rumbo a otros encuentros. El viaje no ha hecho más que empezar.