La historia de una muralla

FEDERICO JUSTO MÉNDEZ

OURENSE

RAÍCES | O |

04 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

BIEN entrado el proceso de romanización en la península Ibérica, los pueblos se dividieron en colonias, ciudades libres, ciudades de derecho romano, ciudades federadas o ciudades estipendarias. Los representantes de las mismas, que destacaban en alguna contienda o escaramuza a favor de los romanos, gozaban de ciertos beneficios, como el de quedar exentos de pagar impuestos, tener esclavos a su servicio, disfrutar de amplias y fértiles extensiones de tierra, privilegios que éstos aprovechaban para alcanzar títulos, fortificar ciudades, etcétera. En el siglo III, Caracalla creó la capital romana de Gallaecia (segregada de la Tarraconense), época en la que figuraba la actual Verín como «villa urbana fortificada», antecedentes que fueron confirmados por Idacio (392-470), obispo de Aquae Flaviae (Chaves). El año 409, los suevos dirigidos por Hermenrico (409-441) invadieron el noroeste peninsular, creando un reino en la provincia de Gallaecia, destruyendo importantes obras romanas, entre otras, la de Vagoeira en Villaza, la de Gron en Xironda (ambas situadas en territorio del antiguo pueblo Búbalo), Raposeiras en Oímbra y Muradella entre Tamagos y Mourazos (instaladas en tierras del antiguo Tamagani), así como la destrucción de la casi totalidad de la muralla que cerraba la antigua villa de Verín, destrucciones que al obispo Idacio le costaron una sentencia de pena de muerte, por salir en defensa de las mismas, castigo que le fue indultado por Requila (441-448), hijo y sucesor del rey Hermenrico, con el que más tarde Idacio consiguió su confianza, amistad que arrastró la primera independencia administrativa de Galicia. Desde la primera década del siglo V hasta mediados del siglo XVII, algunos tramos de la primitiva muralla que defendía la villa de Verín se encontraban en buen estado de conservación, como así fue conocida la existente en la calle Muralla, calle que lleva su nombre (destruida a mediados del siglo XX) y el tramo que actualmente se conserva entre la calle Elle y la margen izquierda del río Támega, únicos indicios que nos quedan para dar testimonio de su pasado histórico. Desde el año 1640 a 1668, fue un periodo de tiempo que transcurrió con una guerra entre España y Portugal, luchas intermitentes que costó la vida a muchas personas de ambos lados, especialmente en aquellos pueblos rayanos; situación angustiosa para ambas partes, hasta el punto de tener que los comarcanos de Verín refugiar a los niños y mujeres en la fortaleza de Monterrey, viéndose sus defensores obligados a reconstruir nuevos muros, aprovechando piedras y escombros de la antigua y destruida muralla... Historia que merece conocer y respetar.