El empleo y la beneficencia

ANTONIO NESPEREIRA

OURENSE

AL MARGEN | O |

26 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

EN días pasados escuché a un presidente de una asociación de vecinos comentar públicamente que estos colectivos no sólo tienen que preocuparse de si tienen o no marquesina de autobús, aceras en buen estado y plantas en los jardines, que también tienen que hacerlo, creo yo. Contaba que la vecindad conocía el caso de una mujer cuyo piso fue embargado por una entidad de ahorro y se encontró ella, su hijo y su maleta en la calle ante el estupor momentáneo y el posterior encogimiento de hombros de sus vecinos. Por la misma fecha, el presidente de Cáritas en la provincia recordaba que a diario afrontan problemas graves de indigencia que pasan inadvertidos a la mayor parte de los ciudadanos. Ayer, la CIG cargaba nuevamente contra la precariedad laboral en la provincia leyendo datos poco alentadores. Ahora, a mes y medio de unas elecciones, los periodistas dedicamos gruesos titulares a la nómina de aspirantes que quieren representar a la provincia en el Congreso y el Senado cuando, que se sepa, ninguno de ellos ha tenido su piso embargado, ha pedido el auxilio de la beneficiencia o tiene un empleo en precario. Y son noticia.