Análisis | La situación del mercado Emigrar u opositar son las opciones que le quedan a la juventud ante la escalada del desempleo, la proliferación de trabajos eventuales y otras perlas
26 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?asi la mitad de los contratos que se firmaron el año pasado en Ourense eran por obra y contrato. Eso no quiere decir que los trabajos correspondientes, los que realizaron los empleados tras rubricar el papeliño, tuvieran carácter temporal. Muchos de estos puestos eran, por definición, estables pero empresas (y administración) decidieron recurrir a la otra fórmula. De veinte mil contratos por obra o servicio que se firmaron el año pasado en Ourense, sólo 37 duraron más de doce meses. Eso significa que un mismo trabajador ha podido coleccionar en un año contrato tras contrato, como quien compra fascículos y nunca consigue completar la enciclopedia. A estos hay que añadir los eventuales, por circunstancias de la producción, que ascendieron en el 2003 a 18.055 (de los que sólo 806 superaron los seis meses) y los de interinidad: 3.940 de los que 1.505 duraron menos de un mes. Temporalidad La temporalidad que denuncian estos datos es muy amiga de la precariedad. La sufren, antes que nadie, los parados. También, por ejemplo, aquellos que cobran media jornada mientras la trabajan entera. Según la CIG, nueve de cada diez. En Ourense significaría más de ocho mil personas. Escalada del paro Respecto al número de parados, a finales del 2003 se contabilizaron 225 más que en el 2002. Pero retrocediendo, el calendario da otro susto. En diciembre del pasado año había dos mil parados más que en la misma fecha del 2001. El desempleo tomo carrerilla. Para Etelvino Blanco la precariedad es un cáncer que Ourense no consigue vencer. Cree que hay que combatirla con todos los medio posibles para conseguir un futuro laboral digno. Y es que para el dirigente de la CIG se trata de una cuestión de dignididad. «Estanse a producir hoxe máis abusos que nos primeiros tempos do sindicalismo, hai trinta anos», asegura ante lo que define como un retroceso de la situación laboral, una humillación para los trabajadores y una falta total de libertad. Señala a las administraciones públicas, a las que pide soluciones. Corren nuevos tiempo de emigración para Ourense. Es la única opción, dicen en la CIG, para los más jóvenes. Marcharse u opositar. Andan en ello.