Perfil | El único candidato El presidente de los hosteleros gallegos es un empresario dedicado a la restauración que, cosas del instinto, fue pionero en eso del turismo rural en la provincia
07 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.? Ovidio Fernández Ojea se le ha relacionado siempre en Ourense con el sector de la hostelería. Por alusiones. Porque siempre se ha movido entre fogones. Hoy por hoy lo sigue haciendo en su restaurante, el Martín Fierro, en pleno centro, donde trata de tú a tú a sus clientes. Muchas personas aseguran que en su local se come la mejor carne de la ciudad. Normal, teniendo en cuenta que Ojea pasó mucho tiempo en Argentina donde la parrilla es un arte. Gestiona además dos cafeterías y fue pionero en la aventura del turismo rural en Galicia. En Casal de Drados, en Chandrexa de Queixa, ofrece una forma diferente de disfrutar de la provincia. Si finalmente se convierte en presidente de la Cámara de Comercio, no será la primera vez que ocupe un cargo representativo. Currículum Fue elegido presidente de la Confederación de Empresarios de Hostelería de Galicia en 1992, cargo que renovó en 1996 y, tras un pequeño paréntesis, en el 2001. Sigue ocupando ese cargo. También está al frente, desde hace dieciocho años, de la Federación de Hostelería de Ourense. En este sector, desde el punto de vista de la representatividad, campa a sus anchas a pesar de la oposición de reputados restaruradores locales. Su papel al frente del organismo cameral exigiría, en principio, mucho más de lo que le ha pedido hasta el momento su cargo en la federación hostelera. Fernández Ojea es un hombre asequible. Lo ha sido para los medios de comunicación como voz del turismo gallego y ourensano. Eso sí, siempre le ha costado ser concreto. Normalmente habla mucho sin decir demasiado y tira en exceso de su propia filosofía. Algo que le ha pasado también durante los últimos meses, en los actos en los que sustituyó a Fernando Fontán cuando, ya enfermo, no podía representar a la entidad. Con el anuncio, la noche de Reyes, de su candidatura, Fernández Ojea quiso jugar la mano de la transparencia y la comunicación en una partida que se sentenciará hoy. Quiso dejar claras sus (buenas) intenciones en un Ourense, el de las relaciones de poder, dado a la intriga. Si ocupa la presidencia deberá dejar la hostelería a un lado, como representante. Le costará evitar comparaciones.