DIETARIO | O |
17 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.SE trata de destaparse los oídos, de escuchar. Se pide un intercambio de opiniones, comunicación. Lo que en principio parece sencillo acaba convirtiéndose en imposible. Diálogo es lo que piden BNG y PSOE para determinar el futuro de la plaza de San Martiño. Polémica es lo que se encuentran. De uno y otro lado los bandos se mantienen firmes y sordos. El grupo de gobierno en el Concello de Ourense no quiere escuchar propuestas ni oír argumentos que puedan desbaratar su defensa a ultranza del edificio junto a la catedral. La plataforma en favor de la plaza de San Martiño tampoco parece predispuesta a negociar algo que no sea la paralización de la construcción. No escuchan otras razones. Y en medio de todo esto BNG y PSOE siguen pidiendo diálogo, pidiendo intercambio de ideas, pidiendo racionalidad. Apelando a la comunicación en una ciudad en la que el único miedo parece ser el de que los argumentos le quiten a uno la razón. Lo piden en una ciudad en la que parece que lo más importante es defender a ultranza una idea personal, aunque esté equivocada. Lo piden en un lugar donde se prefiere vivir en la ignorancia que reconocer un error.