Valdeorras importa el plan berciano para acabar con una plaga del castaño

Manuel Félix O BARCO

OURENSE

LOUXA

Los primeros sotos en experimentar el nuevo producto serán los diseminados por Rubiá Las cepas locales hipovirulentas de la enfermedad serán tratadas en el laboratorio

13 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Los castaños afectados por la enfermedad de la tinta y el chancro de la comarca de Valdeorras, especialmente los ubicados en el municipio de Rubiá, por ser parque natural y poder integrarse en líneas de ayudas europeas, van a ser tratados en base a las experiencias que han dado buenos resultados en otras comarcas, como la vecina del Bierzo y de Portugal. Parece que en la actualidad, el chancro -que ataca a los árboles por las ramas y las seca- está en un momento de punto de inflexión en cuanto a su propagación en Valdeorras. Los técnicos aprecian que parece que empieza a reducir la incidencia, por lo menos en la zona de Rubiá. De esta forma, se está detectando la aparición de cepas hipovirulentas. Es decir, hay castaños que han sido atacados por el hongo, pero han superado la enfermedad. Las heridas provocadas por las lesiones del chancro son fácilmente apreciables, pero está surgiendo sobre ellas corteza nueva, lo que indica que el árbol supera la enfermedad. Esta situación se produce de forma natural, y es un proceso lento de recuperación. Pero, en la zona del Bierzo, uno de los socios que trabajó con la Fundación Valdeorras en el programa europeo denominado Leonardo, está aplicando un tratamiento que ya se ha importado de Italia. Se trata de un proceso en el que se recogen las citadas cepas hipovirulentas, se cultivan en el laboratorio, y luego el resultado se aplica en los árboles enfermos. De esta forma, alrededor de las heridas del chancro, el castañicultor realiza unos pequeños orificios en el árbol con un troquel y se inyecta el hongo nuevo del laboratorio. Base pastosa Esta sustancia se presenta sobre una base pastosa; ésta se rellena con la cepa hipovirulenta en el orificio, se cubre, y luego este producto se mezclará con la cepa hipervirulenta (la enferma), y lo que hace es atenuar el deterioro del castaño. Así, el árbol puede soportar la enfermedad, convivir con ella y seguir viviendo. «Los tratamientos que se han hecho en El Bierzo, aplicando por parte del cultivador los tratamientos, están dando unos resultados bastante aceptables», manifestó el presidente de la Fundación Valdeorras, Manuel Lorenzo. Los técnicos creen que se puede frenar aún la enfermedad de la tinta y el chancro, ya que su propagación lleva un tiempo largo. Por eso, se considera interesante poder aislar las cepas hipervirulentas existentes en la comarca de Valdeorras. Los técnicos han preferido rechazar las cepas atenuantes conseguidas en Italia, porque no son de las mismas características que se dan en la comarca de Valdeorras, y por eso, El Bierzo, por su afinidad climática, es el elegido para solucionar el problema.