SUSURROS | O |

21 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

RECADOS, réplicas, reprimendas, reproches, reformas y hasta rechazo. Sí, es un juego de palabras, pero todo encaja en el saturado ambiente político que se respira en Verín. Grupo de gobierno y oposición tienen los papeles cambiados y, lo que es peor, siguen rotándolos semana sí y semana también. Un alcalde que no sabe cómo sujetar el timón y unos contrincantes que tensan la cuerda. Si las mayorías absolutas no son buenas, que no lo son, tampoco lo es este caos directivo de la corporación local verinense. La tierra del Entroido, donde la diversión cobra tintes de colores, se presenta sombría en pleno invierno, quizás porque carece de un líder político con las riendas en las manos, pero parece más evidente que lo que falta es consenso. A ver si al final tanta descalificación que vemos en la tele basura se nos va a contagiar y, lo que es peor, sin espectáculo.