Castilla y León
La participación en las elecciones a las 14 horas sube dos puntos hasta el 36,9 %

De la miel a la hiel

Antonio Nespereira OURENSE

OURENSE

Perfil | Inmaculada Rodríguez En unos días se cumplirán dos años de su nombramiento como vicepresidenta del Parlamento de Galicia. En este tiempo el PP le hizo sentir felicidad y amargura

27 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

A Inmaculada Rodríguez le saltaron las lágrimas cuando hace más de dos años le propusieron encabezar la lista del PP por Ourense para las elecciones autonómicas. En aquel momento fue por la emoción. Luego, volverían a caer en más ocasiones, algunas por rabia. Los mismos que la promocionaron, sembraron de espinas su camino, aunque posiblemente ella daría pábulo a docenas de intrigas. Sus indisimulados deseos de hacerse un hueco en los círculos de poder del PP fueron pronto advertidos por los rivales de su propio partido que pusieron esa veleidad en su debe. Ahora, Inmaculada Rodríguez, una géminis en estado puro nacida en Madrid un 25 de mayo, está a punto de cumplir sus dos primeros años como vicepresidenta del Parlamento de Galicia. «Cada vez más serena, cada vez más en mi papel, cada vez más satisfecha», proclamaba ayer en Radio Voz. Esta empresaria ourensana que ha cerrado «temporalmente» su despacho en la industria familiar en la que se forjó como ejecutiva, ha sucumbido a los cantos de sirena de la política. Ella, como Ulises, los oye cada día, aunque trata de que no distraigan su atención para evitar que su nave se haga trizas contra las rocas. Como vicepresidenta del Parlamento, Inmaculada tiene la oportunidad de estar cerca de la práctica legislativa, pero también de palpar los problemas cotidianos. «Recibes a un montón de gente, haces muchas gestiones y te reconforta saber que todo lo que estás haciendo lo haces por el bien de todos los ciudadanos», señala. No se olvida que ella fue elegida por la lista ourensana, pero su visión política parece más de conjunto. Afirma que se preocupa de los problemas provinciales, aunque sus responsabilidades en la Cámara gallega le impiden estar en el día a día. Tampoco es cotidiana la relación con los otros parlamentarios del PP por Ourense. «Tenemos un trato correcto», dice, expresión que extiende al presidente provincial del PP, José Luis Baltar. Sin más. «Sabe que me tiene a su disposición», añade. Nada menos. Vive los procesos de cambio en el PP con interés y no marca signo alguno en la quiniela sucesoria. En ese plátano no resbala. Ana Pastor, Alberto Núñez... Los nombres de siempre. Son políticos «extraordinarios» para suceder a Fraga. Pero, ninguno como el mismísimo don Manuel. Inmaculada Rodríguez se ha vuelto políticamente correcta, sobre todo después de aquella comida con el presidente de la Xunta, poco después de ser elegida vicepresidenta, y que tanto sarpullido levantó en su partido. Ella, indirectamente, recomendó a sus rivales una dosis de antiestamínicos. Por si les hacían falta.