Un vecino de Sandiás sostiene que fue secuestrado para comprar droga

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PILI PROL

La Guardia Civil arrestó a dos personas por una supuesta agresión al denunciante Uno de los detenidos hizo ver al agredido que su compañero era agente de las fuerzas de seguridad

21 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

De Piñeira de Arcos a Ourense y de la capital a no se sabe dónde. Una paliza, asistencia en el hospital, y visita a la comisaría de policía para formalizar una denuncia por agresión y robo. Esa es la experiencia vivida el fin de semana por Dámaso O.F., de 49 años, un vecino del municipio de Sandiás que el sábado, sin saber exactamente por qué, se vio inmerso en una sucesión de hechos con los que no contaba cuando acudió al bar Los Pozos, de Piñeira de Arcos. Los dos presuntos autores de la acción, detenidos el lunes, pasaron ayer a disposición judicial en Ourense y, después de prestar testimonio, quedaron en libertad. El suceso, que en un principio no hubiera pasado de un altercado puntual, acaso influenciado por un exceso en la ingestión de alcohol, adquirió otra dimensión una vez que el denunciante aludió a que uno de los supuestos agresores era agente de las fuerzas de seguridad, pues, de acuerdo con su versión, así le fue presentado cuando subió al coche. Una paliza La relación de hechos ofrecida por el perjudicado, pese a sus grandes lagunas, llamó la atención. El denunciante, Dámaso O.F., Sito , de 49 años, es un hombre cuya fortaleza física salta a la vista. Se presentó en la comisaría de policía, sin embargo, con huellas de haber sufrido una paliza. Indicó que uno de los agresores era funcionario y ofreció dos nombres: no sólo el de un agente del orden, cuya identidad fue supuestamente usurpada por uno de los detenidos, sino también el del integrante de un conocido clan familiar, cuyos miembros se han visto en distintas ocasiones relacionados con el narcotráfico desde el barrio de Covadonga. Las pesquisas de la Guardia Civil condujeron, con apoyo del Cuerpo Nacional de Policía, a dos viejos conocidos de las fuerzas de seguridad. Uno es José Antonio F.F., de 37 años, relacionado con varios robos a mediados de los años ochenta. El otro, Evaristo F.M., de 49 años, un veterano con un largo historial delictivo que comienza en el año 1977 y de quien no se tenían noticias desde que en 1998 recuperó la libertad definitiva tras un largo peregrinar por distintas cárceles españolas. Ambos pasaron ayer a disposición judicial y quedaron en libertad. Su versión de los hechos, lejos del secuestro, el robo, las lesiones y el tráfico de drogas, presenta un cuadro de aparente camaradería entre los tres. La última etapa de la fiesta no pasaría de un desplazamiento desde el barrio de A Cuña hacia la zona de Zaín, donde se suscitó un enfrentamiento, que dio paso a una pelea entre Evaristo y Dámaso, con José Antonio como mediador. Sin más.