Los dos principales representantes de la sociedad afirman que no tenían responsabilidad alguna en la gestión La declaración de los consejeros abrió ayer la investigación judicial
09 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.n Óscar Sánchez Ruido, el ex presidente de Ucosa, era poco más que un empleado en esta sociedad, según se desprende de su declaración en el juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 7 de Ourense. Sin capacidad ejecutiva alguna, «se le decía incluso de qué chequera debían entederse los cheques» para hacer frente a los pagos, afirmó ayer. Sánchez Ruido, denunciado por la Asociación de Accionistas de Ucosa, como presunto co-autor de los delitos de falsedad en documento mercantil y apropiación indebida en concurso con un delito societario de administración desleal, desvió ayer a la coruñesa Superco S.A., sin dejar de señalar a la constructora Dragados, toda la responsabilidad en el control de las obras y las facturas, como también en el pago a proveedores, de acuerdo con un contrato del año 1998, que atribuía a Superco tales funciones con carácter de exclusividad. Texto consensuado El ex presidente de Ucosa declaró ayer, en calidad de imputado, que él se enteró de la existencia de facturas presuntamente falsas (por supuestos pagos a empresas sin actividad), al ser informado por el asesor fiscal de la sociedad, Benito Muiños, de que la Agencia Tributaria había abierto una investigación. Se buscó una solución y así, supuestamente consensuado con la inspectora de Hacienda a la que correspondió este asunto, se decidió la explicación del pago por «operaciones necesarias en el ámbito urbanístico». Afirmó ayer Sánchez Ruido que, en su día, proporcionó información a los socios, pese a que realmente no sabía nada de las facturas que originan el procedimiento de Hacienda. Él únicamente admite saber que se hicieron pagos, pero no a qué empresas, ni si tales abonos respondían a trabajos para Ucosa. Cuando afloró el problema, Superco pretendía, de acuerdo con el mismo testimonio, ocultar detalles a los socios hasta que el expediente, o la sanción, fuese firme. Por lo demás, el empresario que ocupó la presidencia de Ucosa prácticamente desde la constitución de la sociedad hasta su renuncia el pasado mes de septiembre, afirma que hizo los pagos que le ordenaron, sin extrañarse de la forma en que se hacían, ni tampoco preguntar por el destino del dinero; que nunca se fijó en el membre de los recibos, ni tampoco prestó atención al hecho de que los cheques o pagarés fuesen al portador o nominales.