La Guardia Civil halla en una casa de Allariz cientos de efectos robados

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MIGUEL VILLAR

Los dos detenidos, padre e hijo, pasaron a disposición judicial y quedaron en libertad El implicado dijo en el juzgado que se le va la cabeza y compra cosas, pero no vende nada

29 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

De todo encontró la Guardia Civil en un edificio de la localidad de Pumares, en Allariz, registrado a raíz de las sospechas sobre la dedicación de sus ocupantes a la compra de objetos robados. También suciedad. Hicieron falta varios viajes de furgoneta, tanto de la propia Guardia Civil como de la Policía Local de la villa alaricana, para poder trasladar hasta el cuartel de Santa Mariña el gran número de efectos intervenidos en los registros realizados entre el sábado y el domingo. Manuel C.Q. y José Manuel C.G., de 49 y 23 años, padre e hijo, pasaron ayer a disposición judicial, como presuntos autores de un delito de receptación, y quedaron en libertad sin fianza una vez que dieron sus explicaciones a la titular del Juzgado de Primera Instancia número Siete de Ourense, ayer en funciones de guardia. El hijo nada sabía, de acuerdo con su testimonio. El padre, por su parte, confesó que la mayoría de los efectos procedían de comprar en centros de toxicómanos, en Vigo y otras veces en su propia casa. Tampoco sospechaba que procediesen de robos. Confesó el detenido, además, que con motivo de una depresión se le había dado por gastar dinero en las máquinas tragaperras y que, superada aquella fase, en ocasiones «se le va la cabeza y compra cosas». Jubilación e invalidez La familia, que tiene un tercer piso en Ourense, vive con la suma de dos pensiones, una suiza de jubilación que percibe el padre y otra de invalidez, de la madre. La relación de efectos, que se encuentran en las dependencias de Santa Mariña, incluye al menos veinte ordenadores, más de cuarenta radiocasetes, cámaras de vídeo, cámaras fotográficas, teléfonos móviles, gafas de sol, máquinas de escribir, joyas, relojes, herramientas, juegos de menaje, cintas de audio y vídeo, adornos, ropa y pequeños electrodomésticos, entre los que, a modo de ejemplo, hay más de catorce tostadoras de pan. La mayor parte de los efectos fueron descubiertos en el edificio de la localidad de Pumares, donde también aparecieron montones de ropa y menaje, deteriorada y en mal estado. Los registros se completaron con una segunda intervención en un chalé adosado en la misma villa, que estaba prácticamente vacía, al haber sido recientemente abandonada por los inquilinos que estaban de alquiler. Terceras personas En medios de la Guardia Civil se estima que los objetos proceden de robos cometidos por terceras personas. Los detenidos los adquirían a cambio de dinero y la entrega de sustancias estupefacientes. Manuel C.Q., de todos modos, declaró en el juzgado que nunca vendió efecto alguno a terceras personas.