DE REOJO | O |
18 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.NOS PASAMOS la mitad de la adolescencia convenciendo a nuestros padres de que nos dejen salir por la noche. La otra mitad, intentando retrasar el toque de queda. Mientras tanto, pensábamos que seríamos madres enrrolladas. Pero cuando no aparece el asesino de Montse y recordamos su caso, decidimos cambiar de expectativas, convertirnos (por miedo y por si acaso) y pecar de severas.