?rcos está ligado al pulpo desde su creación. Cuando los dominios de los monjes de Oseira se extendían hasta Marín y el cefalópodo fue importado al interior. Con el paso de los años Arcos se ha convertido en tierra de pulpeiras. Más de la mitad de la población vive del pulpo. Se han hecho famoso en fiestas, romerías y ferías. No se entiende una cumbre gastronómica sin su presencia. Incluso han convertido en costumbre sus visitas dominicales a la capital. Las pulpeiras de Arcos han terminado por convertirse en embajadoras de Galicia en el mundo. Estuvieron presentes en la histórica primera visita de Manuel Fraga a Cuba. En el ágape ofrecido a Fidel Castro, el pulpo ocupó un puesto de honor. Como la experiencia funcionó, el cefalópodo ha estado presente en muchos de los viajes presidenciales. A diferencia de otros muchos oficios, el de pulpeiro tiene el relevo generacional asegurado. Es fácil ver en los puestos de venta a jóvenes y mayores. Por supuesto, todos de Arcos.