La cara del incendio tras las llamas

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El fuego que afectó a la parroquia de Queirugás, en Verín, calcinó 115 hectáreas de monte arbolado y raso El conselleiro de Medio Ambiente, Xosé Manuel Barreiro, visitó la zona

06 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Comenzó a las seis de la tarde del martes y a las diez de la mañana de ayer quedó controlado. El incendio forestal que afectó a la parroquia de Queirugás, en Verín, se llevó por delante 115 hectáreas de monte arbolado y raso. Durante toda la noche veinte cuadrillas, seis agentes y tres técnicos, 18 motobombas de Galicia y tres ofrecidas por el concello portugués de Chaves trabajaron sin descanso para sofocar las llamas. A ellos se unieron, en los ratos de luz solar, cuatro helicópteros de extinción, uno de coordinación, dos hidroaviones y cuatro aviones de carga en tierra. Después de estar toda la noche y madrugada pendiente del teléfono, el conselleiro de Medio Ambiente, Xosé Manuel Barreiro, visitó ayer Verín. Primero sobrevoló las zonas calcinadas para comprobar la cantidad de monte afectado y más tarde se reunió con miembros de la Policía Autonómica, Guardia Civil y Brigadas de Investigación dos Incendios Forestais de la Xunta. Con ellos analizó la linea de investigación abierta para localizar la causa del incendio y la situación actual del fuego. Aprovechó la presencia de medios de comunicación para recordar que el mejor arma contra la lucha contra incendios es la conciencia ciudadana. Visitar o viajar ayer por Verín resultaba casi desolador. La bruma de la mañana unida al humo que todavía formaba parte del paisaje y al negro teñido en los montes mostraba el verdadero daño de los incendios forestales. Todavía continuaban trabajando ayer las brigadas forestales y los técnicos en comunicaciones se afanaban en arreglar las líneas telefónicas que, debido al incendio, quedaron totalmente destrozadas y dejaron sin comunicación algunas localidades. El incendio de Verín ha sido el más grande registrado en Galicia en lo que va de año.