Historias de la Historia

ANTONIO NESPEREIRA

OURENSE

MI RINCÓN | O |

01 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

ME LLAMÓ la atención leer en días pasados cómo va el ritmo de solicitudes de matriculación para algunas especialidades universitarias que se imparten en el campus local. Para mí, lo de menos fue constatar que la futura Diplomatura de Turismo es la que más adeptos está consiguiendo. Tampoco me llamó la atención ver que opciones como las carreras técnicas y algunas de letras mantienen su capacidad de atraer a los futuros titulados. Reconozco que se me quedó un riptus de cierta tristeza al observar que apenas siete bachilleres querían estudiar Geografía e Historia. Debe ser cosa de las modas. Parece no concordar con los tiempos que haya personas que se dediquen a estudiar en qué lugares vivimos y reflexionar sobre los pasos que ha dado el hombre hasta nuestros días. Conocer sus aciertos y sus torpezas. Los jóvenes optan por carreras que le permitan acceder pronto a eso que se llama el mercado laboral. Por eso está bien utilizado el término carrera. Por eso una titulación como Historia sucumbe, porque estudiar la humanidad no es cosa de cinco años, con prisas. Y hoy todos tenemos prisa por llegar a ninguna parte. También hay errores que hacen historia.