El culto al festejo popular

OURENSE

MATICES | O |

25 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

ME RINDO al culto a la comida popular. A la paparota, quiero decir. A ponerse hasta arriba de todos los productos que nos da la madre naturaleza. A sentarse a la mesa para degustar, por kilos, un sabroso manjar. A ir de pueblo en pueblo probando bocado. A hacer amigos. A no hacer ascos del polvo, la tierra. A comer con las manos. Al olor a churrasco. A pasarse los meses de verano haciendo del papeo el deporte nacional. De un extremo a otro de la provincia. Pan, pimientos, costilleta, chuletón, bica, pulpo, empanada, vino..., cualquier producto tiene su máximo reconocimiento en esta provincia. Hay tantas fiestas gastronómicas como religiosas, y eso dice mucho de esta provincia. Primero a misa y después una grandiosa comida que ocupe las horas que quedan del día. Y mañana, refiesta. Aquí se inventó aquello de que las penas con pan son menos. Y es que es una buena idea para olvidar que cada vez es más difícil encontrar un trabajo, que las oportunidades de futuro son siempre demasiado futuras o que para comprarse un piso hay que dejar hasta de comer. Seremos los últimos en muchas cosas, pero en comer y beber, no hay quien nos gane. Salud y que aproveche.