El cómplice de una prostituta deja a un cliente sin dinero y sin coche

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El agresor apareció cuando la pareja estaba en el vehículo aparcado en Portocarreiro La víctima sufrió, además, cortes en una pierna al ser atacada con una navaja

09 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

De nuevo se ha producido en Ourense un suceso por el que un vecino, al ir a solicitar los servicios de una prostituta, recibe heridas cortantes producidas por otro hombre que estaba en conexión con la mujer. Ocurrió a las cinco de la madruugada de ayer. Miguel V. G. de 49 años de edad, se dirigió a la Alameda ourensana para solicitar los servicios de una prostituta. La mujer accedió y montó en el vehículo del cliente. Se trasladaron hasta la calle Portocarreiro. Al poco tiempo de aparcar, mientras la mujer y su cliente permanecían en el coche de éste, apareció otro hombre quien amenazó a Miguel con una navaja puesta en el cuello. Llegó a causarle una herida cortante en la pierna derecha. El agresor exigía al cliente su dinero y le robó un total de cien euros. No contento con esto, el desconocido montó en el coche de Miguel V. donde permanecía la prostituta dándose ambos a la fuga. El vehículo del cliente es un Fiat Punto. Al poco tiempo aparecieron agentes de la Policía Local de Ourense quienes avisaron al 061 para trasladar al herido al Complexo Hospitalario Ourensán. Los médicos le atendieron y en el mismo día de ayer fue dado de alta. También en la misma mañana del miércoles fue encontrado su coche, en la calle Río Arnoia, cerca de la estación de ferrocarril de la capital. El vehículo está ahora en manos de la Policía Judicial cuyos agentes buscan huellas dactilares del agresor y de la mujer, quienes al parecer montaron en el coche sin proteger sus manos por lo que es muy probable que la detención de la pareja se produzca en breve. Desde las fuerzas de seguridad de la capital se pide a quienes frecuentan determinados ambientes callejeros nocturnos en busca de actividad sexual, que tengan máximo cuidado con la persona elegida ya que algunas de estas mujeres están en sintonía con compañeros que aparecen justo en el lugar adonde la prostituta guía a su cliente, para cometer los robos a estas personas de la manera más sencilla e inesperada.