Los ourensanos tuvieron que buscar alternativas para paliar el calor de ayer en toda la provincia La falta de personal obligó a los obreros a realizar jornadas de 12 a 16 horas
20 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?a CIG cifra en unas doscientas las hectáreas de arbolado que han sido ya pasto de las llamas en el parque natural de A Serra da Lastra. El incendio, iniciado en la noche del miércoles, volvía a reavivarse ayer en las cumbres. La falta de medios humanos el primer día obligó a los obreros a realizar jornadas de doce y dieciséis horas ininterrumpidas. El cansancio pudo ser una de las causas que provocaron los accidentes laborales sufridos por dos trabajadores. Uno de ellos permanece ingresado en el hospital comarcal después de romperse una pierna, mientras que el otro tuvo que ser trasladado para ser atendido en el centro sanitario porque sufrió una lesión en un ojo. Un edil del PP de Rubiá, Ignacio Doce, solicitaba ayer la dimisión del delegado de Medio Ambiente, Agustín Prado Verdeal, alegando su presunta incompetencia y la falta de coordinación que provocó que el incendio se tradujese en un desastre ecológico. Una opinión que también compartían el presidente del coto de caza de Rubiá y la CIG que hizo pública una nota denunciando que cuando se produjo el incendio Galicia no contaba con ningún helicóptero de incendios operativo. Al parecer todos estaban pasando una revisión y fue necesario recurrir a uno de León y a un hidroavión de Salamanca. La CIG destaca que debido a la necesidad de contar con personal, Medio Ambiente acaba de volver a contratar a los trabajadores despedidos en Valdeorras el día 31. A las cuatro de la tarde de ayer los bomberos de Ourense recibían la llamada. Un incendio, que podía contemplarse desde distintos puntos de la capital afectaba a el Castro de Oira entre la carretera que une Oira y Rivela. Hasta el lugar se aproximaron un coche de Bomberos de Ourense, Protección Civil de Coles y dos brigadas de la Xunta de Galicia, que consiguieron controlar las llamas alrededor de las siete de la tarde. En el lugar permanecieron algunas horas más las brigadas de la Xunta para evitar que de nuevo arrancaran las llamas. Aunque el fuego en un principio se aproximó a viviendas cercanas, no hubo que desalojar ninguna de ellas, siendo los propios vecinos los que ayudaron también a sofocar el incendio. Las llamas pudieron comenzar en las inmediaciones de un aserradero cercano que se encuentra abandonado y en el que año tras año se repiten estos hechos.