Manuel Cabezas comienza su tercer mandato como alcalde de Ourense invitando a la oposición al consenso El regidor intuye que la ciudad será un eje vital en las nuevas comunicaciones
14 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?asadas las once de la mañana de ayer, Manuel Cabezas tomó en sus manos el bastón de mando de la alcaldía por tercera vez. Fue un gesto que ya protagonizó en el año 1995 y 1999. Sin nervios, pero ilusionado, el regidor se desenvolvió con soltura en el protocolo de la constitución de la corporación municipal. Con anterioridad, los catorce ediles del PP habían jurado sus cargos, mientras que seis del BNG -Iago Tabarés juró- y los seis restantes, del PSOE, optaban por la promesa. Ninguna sorpresa. Manuel Cabezas se convertía en alcalde merced a los votos favorables de su grupo, suficientes para gobernar con mayoría absoluta. Los socialistas optaron por votar al número uno de su lista, Francisco Rodríguez, mientras que los nacionalistas votaron en blanco. Fue el único momento de cierta tensión. El recuento de sufragios presagiaba un resultado incierto al suponer que los tres grupos votarían a sus cabeza de lista, tópico que rompió el Bloque. Por un momento, la sospecha de que algún concejal rompería la disciplina de voto añadió pulsión a los presentes en el salón de plenos. Fueron unos segundos porque después reinó el alivio. Manuel Cabezas se ganó el primer aplauso de su nuevo mandato cuando el secretario de la corporación hizo oficial el escrutinio. Los grupos llamados a estar en la oposición adoptaron el papel del decoro institucional y hicieron sonar sus palmas sin estruendo, pero con respeto. Diálogo Cabezas ocupó de nuevo el sillón más importante del salón de plenos para leer su discurso de investidura y habló a la corporación en un tono conciliador, con oferta de diálogo incluida a la oposición. Una invitación para que, «quen así o desexe, poda incorporarse nas iniciativas que contribúan á transformación imparable de Ourense». En su intervención, el ya reelegido alcalde recogió los puntos suspensivos que había dejado en el aire en la campaña electoral. Despidió el periplo de petición de voto hablando de su proyecto de ciudad y comienza su andadura en su tercer mandato con la misma filosofía. Infraestructuras Cabezas resumió sus intenciones en un par de folios en los que en los que sucumbió, sobre todo, a su gran pasión: las obras y las grandes infraestructuras. Ya intuye el nuevo alcalde una ciudad que será «centro de comunicacións da eurorrexión Galicia-Norte de Portugal», con la comunicación con Santiago a través de autopista y con Lugo por autovía. Ya ve también la llegada del tren de alta velocidad que tendrá su estación en el barrio de A Ponte. Pero Manuel Cabezas también incrorporó otros compromisos a su futura gestión. Apostó por una ciudad que desarrollará el Plan de Urbanismo, que tendrá viviendas de promoción pública, que potenciará el medio ambiente y los recursos termales, y que promoverá políticas para la promoción de empleo e iniciativas empresariales. Gratitud Manuel Cabezas es alcalde de Ourense gracias a los más de 20.000 votos de los ciudadanos que eligieron su opción en las elecciones del 25 de mayo pasado. No se olvidó de ellos en su discurso ya que sus primeras palabras fueron de gratitud para los que respaldaron al PP. Tornó su intervención hacia el lirismo y señaló que la victoria «pon rostro ó sentido común. Hoxe a nosa cidade camiña sereamente hacia o progreso» Sobre sus hombros se echó la responsabilidad de no defraudar a quienes han confiado en él. Durante los próximos años Manuel Cabezas tendrá en su frontispicio sus propias frases y sus propios compromisos, entre ellos el de no defraudar a la ciudad «porque o noso compromiso é Ourense». La firmeza de sus palabras a la hora de afrontar el nuevo mandato quedarán selladas en el acta del pleno y en la memoria de la ciudad, sobre todo si en el futuro tiene otras inteciones políticas diferentes a la alcaldía. Los aplausos que sellaron su discurso precedieron a los saludos a la nueva corporación. La cortesía proporcionó sonrisas en todos los escaños que fue recorriendo para apretar las manos de todos sus ocupantes. Recibió Cabezas el gesto afable de la oposición y el calor de los suyos, incluidas unas sonoras palmadas del presidente del PP y concejal, José Luis Baltar.