En clave de vanguardia

JERÓNIMO MARTEL

OURENSE

ALBA RUBÍN

OURENSE CON EL ARTE | O |

06 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA RESEÑA de exposiciones correspondiente a esta semana recoge dos muestras de pintura cuya clave es la vanguardia, artística se entiende: incluso, una vanguardia prácticamente ausente de cualquier figuración, por lo menos de carácter tradicional. La vanguardia, gusta o no gusta, esto es, se compra o no se compra. Como ocurre, en general, con el arte, con todo arte. Pero ahí está, en los museos, en las exposiciones, en el arte, a fin de cuentas. Forma parte, y muy importante, del abanico total del arte contemporáneo y en suma actual. En el célebre Manifiesto de los pintores futuristas (que se publicó en Milán, 1910), se explicó, ya, el porqué de la vanguardia como movimiento artístico contrario al formalismo académico, cualquier forma de imitación, la falta de originalidad o la repulsa a la innovación. Y todo esto lo explicó al grito de «¡quede libre de momias el umbral del futuro!». Luego, la abstracción ofreció, por decirlo así, el positivo de este negativo. En cualquier caso, la vanguardia pictórica ha cerrado la ventana que ofrecía el cuadro entendido como imitación de la realidad. Y, en esa línea, ha desechado la perspectiva como recurso imitativo, la reproducción mimética de la luz y los colores o, incluso, la utilización obligada de los materiales de soporte que venían siendo tradicionales. Una Bienal itinerante El V Premio de pintura de la Bienal Eixo Atlántico 2002/2003 -con toda la obra seleccionada en la convocatoria, que comprende a 35 artistas-, se ha expuesto con la colaboración de Caixanova por muy breves días en el Museo Municipal , donde aún se puede contemplar por última vez mañana, en horario de mañana, de 12.00 a 14.00 horas. Bien que merece la pena. Por cierto que la obra de una ourensana, María Puertas Freijóo-Montenegro, ha sido segundo premio del certamen, a la mejor obra gallega. Pues bien, todas las obras expuestas, sin excepción, pertencen a la vanguardia pictórica más neta. Y, en ese sentido, constituyen un muestrario muy ilustrativo. Como detalle expresivo al respecto, cabe decir que, en los cuadros expuestos, se utilizan como soporte las más variadas materias -solas o combinadas-: lienzo, loneta, madera, metal, metacrilato, plástico apretado, plexiglás, tabla, táblex, tafetán, tela y yute. La pintura como alquimia La pintora celanovense Mané Boán (Mª Carmen González Boan) expone en el Ateneo , hasta el día 24, dentro del programa Os nosos artistas . Y lo hace en clave vanguardista. Hasta el punto, simbólico, de que todos sus cuadros omiten cualquier referencia espacio temporal y la figura humana, y, es más, ni siquiera tienen títulos, porque su título siempre es un repetido «sin título», salvo el caso de la serie Vilanova , I, II y III . Y es que Mané Boán ha evolucionado, desde el paisajismo más o menos convencional, hasta una vanguardia despojada de cualquier acento figurativo. Se entiende, en la producción expuesta, que corresponde a cuadros de los años 2002 y 2003. De su obra anterior, queda un testimonio en la muestra presente: el del cuadro, que sí tiene título, expresivo precisamente de ese cambio: Transición . Mané, profesora de química, utiliza como soporte de sus cuadros el cobre, tratado químicamente. Como lo utilizó Leonardo da Vinci, en su San Jerónimo , de la Pinacoteca Vaticana. Es un soporte que recuerda la mezcla entre la pintura y la alquimia de la edad antigua, en el periodo helenístico.