LA HISTORIA del padre Silva es la eterna repetición de la lucha del pequeño contra el poderoso. De David contra Goliath. Lo que ocurre es que, debe ser el paso de los años, se ha distorsionado la lucha cuerpo a cuerpo con la implicación de intermediarios. Uno utiliza a los niños para que no pisen su terreno, el otro lleva a sus fuerzas armadas. Así se demuestra que quien tiene el poder, manda. Y eso es lo que cuenta, más allá de sentimentalismos. Eso y que, en verdad, este David no venció, vendió.