A LA PENÚLTIMA | O |
22 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.SINTONICÉ la telegaita y allí estaban. Paco Rodríguez, Sánchez Vidal y Cabezas. Bueno, mejor dicho, los dos primeros y el doble del postrero. Con igual discurso e idéntica desenvoltura pero, al fin y al cabo, un mero suplantador. Como en las películas de acción. Sustituyendo al artistiña en las escenas arriesgadas. No fuese que el galán saliese mal parado con tanto revoltijo y perdiese cualidades. Y la verdad, Rodríguez Cid estuvo a la altura de las circunstancias. Relatorio de logros y efemérides. Reprobación a la oposición tramontana. Loa a la perdurabilidad del proyecto. Despedida y cierre. Lo malo fue que la presencia del subalterno desencantó al respetable. El público paga por la lidia de los maestros. Quiere contrastar el arte de los espadas y su desenvoltura en los distintos lances. No está bien que se anuncie un cartel de tronío y a la postre salten novilleros al coso. Por muy dotados que estén. Y claro, las lenguas se disparan de nuevo. ¿Se cortará prematuramente el diestro la coleta? ¿Le sustituirá el discípulo aventajado? ¿Será, tan sólo, el miedo escénico del momento? Por lo de pronto ahí queda el feo y el desplante. Lo demás pónganlo ustedes.