Lechugas

OURENSE

PAGARÍAN, seguro, quienes en los últimos años se han ido descolgando de la vida política local, ya porque sus partidos no les renovaron la confianza, porque no encontraron primos para la campaña, o, peor aún, por vacío en las urnas, o sea, patada en el culo. Salgueiro era el lunes uno más. Con sus cicatrices, saldría de puntillas. Hubiera ido directo a la lista de cultivadores de lechugas. Pero, lo que son las cosas, ahora lo hará con la cabeza más alta que nadie. Resistió la penúltima marrullería y ganó.