23 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.
Cuando no son los datos de la fiscalía, que contradicen de forma rotunda la autocomplacencia del subdelegado del Gobierno a la hora de valorar la seguridad ciudadana, con sus ensoñadoras visiones sobre el frena a la delincuencia, son los hechos los que se empeñan en mantenerlo en la picota. Que un presunto delincuente consiga propinar un golpe a un fotógrafo de prensa no dice mucho del responsable político de las fuerzas de seguridad.