PENÚLTIMA | O |
22 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.MAÑANA empiezan los 364 días del año en los que el libro se empolvará en la estantería o servirá para calzar la cómoda. Pero hoy, 23 de abril, las calles de Ourense se llenarán de libros y rosas en memoria de Cervantes. Hermosa tradición que por unas horas nos sumerge en el fastuoso universo de las palabras que nos hacen reír, llorar, fabular, descubrir, fantasear, saber y, sobre todo, pensar, ese don tan escaso en los tiempos que corren. Mañana volveremos a embotarnos con el prosaico chapapote de la política, la soberbia, la mentira, la corrupción, el desgobierno, los dirigentes públicos de un estado supuestamente aconfesional dándose golpes de pecho en las procesiones tras impulsar fervorosamente la guerra, en fin, esa inmundicia que llamamos la vida real; este mal mundo en el que Sancho Panza apenas puede hallar «cosa que esté sin mezcla de maldad, embuste y bellaquería». Hoy prefiero quedarme con la loca esperanza de don Quijote: «Sábete, Sancho, que ningún hombre es más que otro si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas». Y mañana será otro día. ¡Feliz día del libro!