?n el salón del Liceo se dieron cita los amigos, los compañeros y los admiradores de la obra de Carlos Casares y Rosa Regás. Su viuda, Kristina Berg, amigos y contertulios como Julio Losada o compañeros de actividades y proyectos acudieron al café literario. Juan Fonseca Moretón, Alfonso Monxardín, Juan Carlos Martínez Pedrayo, Segismundo Bobillo y Marcos Valcárcel, entre otros, participaron en el acto. Rosa Regás, que dijo que Casares había percibido más cosas de las que ella había escrito en Luna lunera porque era compañero de la generación que padeció «aquella infancia franquista abominable», dijo que el autor de Vento ferido tenía «entre otras, la cualidad de ser preciso, gracioso, ocurrente y bien hablado, en el sentido de dominar el lenguaje». La escritora se mostró convencida de que reuniones y encuentros como el de ayer en el Liceo servirán para mantener viva la memoria del desaparecido escritor «porque al compartir nuestras experiencias y nuestras vivencias sobre él mantendremos viva su memoria y lucharemos contra el tiempo y el olvido».