A pocos kilómetros de Carballiño, una hacienda ofrece al turista opciones para disfrutar del ocio en plena naturaleza En la Hacienda don Isamel hay atención especial para losmás pequeños durante todo el año
12 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?o todo es mar, kilómetros y petate. A escasos kilómetros de Carballiño el visitante puede encontrar una manera singular de hacer frente a las horas de ocio que le brinda la Semana Santa, traspasar fronterar y dejarse trasladar a una hacienda en pleno corazón de la Galicia interior.Hace tres años Alberto Paz González quiso llenar el hueco existente para la realización de actividades complementarias al turismo rural del Concello de San Amaro en particular y de la comarca de O Carballiño en general. Así se creó la Hacienda don Ismael, un nombre que recuerda el pasado emigrante de su familia en Venezuela y el nombre de su abuelo. Se encuentra ubicada en una amplia finca en Salamonde, localidad situada apenas a dos kilómetros del castro de San Cibrán de Lás.Es un centro de ocio, que tras probar diversas ofertas desde su puesta en funcionamiento y después de un «largo y difícil camino» aclara Paz, se centra hoy en el mundo hípico respaldado por un completo servicio de cafetería y mesón para sus usuarios. Está abierto durante todo el año -desde las 11.00 a las 13.00 horas y desde las 17.00 a las 19.00- aunque en los meses de invierno se abre sólo durante los fines de semana y días festivos o celebraciones concretas. Duración Su fuerte son las rutas a caballo, durante hora y media o dos horas aproximadamente como descanso alternativo por los paisajes y rutas de la zona: del Románico, gastronómicas, vitícolas... que durante los meses estivales se incrementan con la posibilidad incluso de pasear bajo la luz de la luna. Existe además una atención especial y muy concreta para los más pequeños a los que se les ofrecen visitas específicas para los grupos escolares.Los menores de 12 años, que no salen en las rutas por el monte, pueden disfrutar de paseos en el picadero acompañados de un guía propio.Alberto Paz destaca la bondad y mansedumbre de los animales que se utilizan en la realización de estas actividades, disponen de quince aunque dos de ellos no cabalgan en los recorridos, que nunca han provocado ningún incidente.«Hombre algún susto siempre hay pero en la mayoría de los casos está provocado más por el temor de la gente que por el animal» reflexiona el propietario de la Hacienda don Ismael. Como prueba de sus palabras asegura que son tan mansos que pueden ser montados por cualquier persona que nunca se haya acercado a un caballo.De hecho reconoce que en el centro han trabajado con personas con minusvalías psíquicas o el síndrome de Down y sólo han obtenido beneficios en esta actividad.