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03 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.LA DELEGACIÓN ourensana de la Cruz Roja ha convocado la tercera edición de su curso de Derecho Internacional Humanitario, coincidente, con la guerra en curso de los países aliados contra Irak. Los que hemos tenido por estudios el Derecho o las Ciencias Políticas, nos hemos planteado por lo menos alguna vez si el Derecho Internacional -como categoría jurídico-política- existe de verdad ya, y, más aún, hasta qué punto se practica. Conste que, por mi parte, no es éste un comentario escéptico, ni, mucho menos, cínico: lo que mucho vale, mucho cuesta. Pasar de la venganza privada a la punición pública, en la autodefensa -e, incluso, la legítima defensa-, ha costado a la humanidad mucha sangre. Piénsese, pues, lo que está suponiendo trasladar ese escenario de solución de conflictos al terreno de la convivencia internacional planetaria. Por fortuna, el Derecho Internacional Público, y, también, el Derecho Internacional Privado, son asignaturas obligadas de las ciencias jurídicas y políticas. No sólo eso: ya se habla de un futuro «Derecho Común de la Humanidad», que integre en el Derecho Internacional los principios de solidaridad y cooperación. Pues bien, el Derecho Internacional Humanitario se inspira en ese planteamiento, que exige a las guerras por desgracia en curso -entre otras cosas no tan absolutamente importantes, claro- lo que impera a la conciencia católica y sugiere a los demás hombres de buena voluntad el parágrafo 2313 del Catecismo de la Iglesia Católica: «Es preciso respetar y tratar con humanidad a los no combatienes, a los soldados heridos y a los prisioneros». El Papa, como líder espiritual reconocido de la humanidad, dijo taxativamente no a esta guerra; y, antes, había editado ese catecismo, en la operación editorial internacional más impactante de la historia.