El PP se blinda ante la guerra

Cristina Huete OURENSE

OURENSE

PILI PROL

El presidente de la Diputación prohíbe al portavoz del PSOE mostrar una pancarta contraria al conflicto contra Irak en la sesión plenaria

28 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?olítica internacional en el salón de sesiones de la corporación provincial. En los dominios de Baltar. En el foro de la aplastante mayoría absoluta del PP donde la hubiera. Política por la paz. Contra la guerra. Los diputados del PSOE y BNG trasladaron ayer, con emociones apenas contenidas -y con absoluto respeto democrático y personal hacia la mayoría institucional del PP- una petición como un grito desesperado: un compromiso de rechazo a la guerra de Irak, a través de una moción de los socialistas, suscrita por los nacionalistas, que los diputados del PP rechazaron. Un texto «perfectamente asumible por vostedes -destacó el portavoz del PSOE, Iglesias Sueiro- porque non condena a Aznar, senon que só busca o respaldo á legalidade internacional». Disciplina Pero los diputados del PP no están por abrir fisuras -ni siquiera en este caso- en el seno de un partido en el que se juega la sucesión del presidente nacional. Así que todos y cada uno de sus representantes en la Diputación, empezando por José Luis Baltar, levantaron, impertérritos, sus brazos para rechazar la moción contra la guerra defendida con argumentada pasión por un Iglesias Sueiro en estado de gracia que se destapó como todo un analista de política internacional. El blindaje del PP empezó por Baltar. Porque el presidente provincial prohibió taxativamente, antes de iniciarse la sesión, que la oposición -de nuevo Sueiro- colocara en sus escaños un cartel con el único lema de «Non á guerra». Una prohibición en toda regla, so pena de expulsión del salón de sesiones. Sueiro se defendió: «Este non é un cartel partidista, nin atenta contra os dereitos humáns, nin contra Lei algunha; é o sentimento maioritario da sociedade á que vostedes e nós nos debemos».Pero los diputados del PP se blindaron en sus filas. Desoyeron la también emocionada petición del portavoz nacionalista, Rodríguez Cid, de que «se non teñen o valor de apoiar esto en público, fáganno en voz baixa, nos órganos do seu partido; fagan alomenos un xesto».De nada sirvió la súplica. El único gesto del PP fue de regateo: opuso a esa moción otra propia demandando «manter o compromiso coa liberdade, a paz e a seguridade dentro da legalildade internacional e coas obrigas derivadas dos acordos e convenios nos que España participa». También pedía el desarme del régimen iraquí. La oposición se quedó, una vez más, numéricamente sola. Aferrada a sus pegatinas en el feudo de Baltar y al apelado clamor popular.