Un conductor que supuestamente circuló por la A-52 en sentido contrario y en un coche robado, entre Ribadavia y Allariz, en libertad tras pasar a disposición judicial
08 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Sólo la fortuna evitó una desgracia en la carretera. Todo se quedó en bandazos, sustos e improperios Es la vieja teoría de las puertas giratorias. La realidad se empeña en dar la razón a quienes, sobre todo en medios relacionados con las fuerzas de seguridad, sostienen que los delicuentes lo tienen fácil. Ya no se trata de entrar por una puerta y salir por otra: utilizan la misma. La más grande. Camilo R. I., un vallisoletano de 35 años, largo historial y cocainómano declarado, detenido a última hora de la noche del viernes, pasó ayer a disposición del juzgado de instrucción 6 de Ourense. La Guardia Civil lo relaciona con tres robos de coches y también considera que fue él quien, en la noche del jueves al viernes, circuló por la A-52 en sentido contrario, entre Ribadavia y Allariz, donde el turismo fue interceptado, pero el chófer logró escapar. Ya detenido, ayer entró, declaró y salió en libertad. Ni él se lo creía. La pareja, de acuerdo con el relato de hechos que la Guardia Civil presentó ayer a la titular del juzgado de instrucción, muestra una aparente debilidad por los Ford Orion. Especialización. Sólo esta semana, el lunes robarían el OR-4744-J, luego abandonado en Ribadavia, donde sustrajeron otro, el OR-2997-J. Una patrulla de la Guardia Civil lo vio el jueves por la noche. Salieron tras él. La persecución se prolongó hasta Allariz. Sólo la fortuna evitó una desgracia en ese tramo, de unos cuarenta kilómetros. El Orion se cruzó con otros turismos y vehículos pesados. Todo se quedó en cambios de luces, bandazos, juramentos, improperios y sustos por y para quienes circulaban en sentido contrario por la A-52; más que nadie, seguramente, la compañera del detenido, María del Mar V.P., de 26 años (al parecer, embarazada de cuatro meses), que iba con él en el Ford Orion. La carrera acabó en el alto de Taboadela. A la persecución, iniciada en Ribadavia, ya se habían incorporado efectivos de Ourense y Allariz. Y del Subsector del Tráfico. El conductor detuvo el Orion al encontrar un control. Tanto él como la ocupante se apearon y echaron a correr. Él logró escapar. María del Mar fue apresada; tras una noche de calabozo, el viernes pasó a disposición judicial en Ribadavia: un trámite más. Su participación en el suceso era, obviamente, secundaria. Quedó en libertad.Poco duró, de todos modos, la fuga del conductor. Consiguió, sí, llegar a Allariz. Sustrajo, según la reconstrucción de hechos realizada por la Guardia Civil, otro turismo, naturalmente un Orion, SS-2997-J, con el que se trasladó a Ourense, para abandonarlo en el barrio de O Vinteún, donde fue recuperado por la policía local. A partir de ahí, vigilancia, paciencia y espera. La chica seguía en Ourense. Su compañero, Camilo R.I., la buscó. Se dejó ver a última hora de la noche en la avenida de Santiago, a pocos metros de la gasolinera situada a la salida de la ciudad y allí mismo fue apresado por la Guardia Civil. A ella se le ocupó un destornillador.Camilo pasó lo noche en los calabozos de la comandancia de Santa Mariña. Ayer a mediodía ya estaba en las dependencias del juzgado de primera instancia número 6 de Ourense. Asistido de letrado de oficio, prestó declaración y negó todo. Es lo habitual. Sin fiscal Quienes esquivaron la muerte el viernes de madrugada seguramente lo enviarían a la cárcel sin dudarlo, pero la decisión no era suya, sino del ministerio fiscal. Y ayer, cuando este hombre pasó a disposición judicial, no había fiscal para pedirlo. Y sin esa intervención, que se ha de formular una vez analizadas las circunstancias, al juez no le queda margen; la decisión es suya, sí, pero el procedimiento exige que haya petición formal de prisión. Ayer no la hubo. Y el detenido voló en libertad.