Una decena de coches engalanados con la bandera de Nunca Máis, una reducida representación de esta plataforma y numerosos vehículos de la Guardia Civil recibieron ayer al conselleiro en Vilamartín. Diz Guedes llegó puntual a su primera y más importante reunión. La esperada entrevista con la directiva del Consejo Regulador se prolongó una hora. Pero hasta que remató su plan de trabajo no compareció ante los medios. Y lo hizo con maestría. Dijo lo justo, pero lo necesario, para anticipar qué va a ocurrir con la crisis del órgano vitícola. Escuchar y diagnosticar Comenzó diciendo que escuchar a las dos partes enfrentadas le permitió conocer el diagnóstico. El tratamiento lo aplicará en los próximos días, porque es un tema que le «ocupa y preocupa». A contragusto, ejercerá «de cirujano». Espera acertar en la decisión, que tomará por decreto al ser imposible «que ellos mismos resolvieran sus diferencias». Todos estuvieron de acuerdo en que así sea. Diz Guedes espera que también lo estén cuando haga público el remedio. Para acertar se encomendará «a la naturaleza y providencia del vino». Porque por su vino, y no por las rencillas de los directivos del órgano rector, quiere el conselleiro que se conozca a Valdeorras. Es posible que el tratamiento que aplique sea el cese del vicepresidente. Pero no lo dijo a las claras, sino lanzando sutiles mensajes ante el interrogatorio al que fue sometido por la prensa. Como prueba las siguientes respuestas: «Es posible que haya ceses. Asumo esa responsabilidad, porque es mi competencia». Antes de proseguir dejó claro que la reunión fue «franca, clara y transparente; dentro de la más escrupulosa educación y respeto». Por eso no le importó reconocer que «así da gusto». Como tampoco repetir en varias ocasiones que tomará medidas drásticas. Espera que su decisión sea «acertada y aceptada».