A LA ÚLTIMA
22 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.POCO PUEDE importarle a los ourensanos la titiritada de Aznar aspirando a concejal por Bilbao o los síntomas de descomposición de un Partido Popular enfrascado en su navajeo interno mientras tiene a Galicia empantanada. Después de todo, nada perderá Ourense por la caída de Cuiña, que apoyado por su amigo Baltar ha mantenido a la provincia en unos ridículos índices de inversión pública que han agrandado la grieta de nuestro desequilibrio económico respecto al resto de Galicia. Tampoco perdemos mucho con el cese de Del Álamo, el conselleiro de Medio Ambiente que el pasado verano ni se enteró de que Ourense ardía por los cuatro costados. De modo que los árboles no deben taparnos el monte. Impedir que olviden un plan estratégico de inversiones compensatorias, que el cazador Cascos nos cuele un AVE de segunda, y exigir que nos expliquen por qué el auditorio costará 2,5 millones de euros más de lo previsto y a costa de qué, son algunas cosas a las que tendríamos que estar atentos, sin distraernos demasiado con el espectáculo del conselleiro al que le han pelado las barbas y de los caciques provinciales que ponen las suyas a remojar.