Un equipo restaura elementos muebles de la iglesia donde ya luce el coro barroco, obra única en Galicia El monumento es, desde hace un año, un gigantesco taller de puesta a punto
13 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.La iglesia del monasterio de Montederramo es un gigantesco taller donde varios retablos esperan ser mejorados, además de la verja de madera del sotocoro y los tornavoces de los púlpitos. Recuperada la arquitectura del templo, llegó la hora de adecentar el mobiliario. Y eso es lo que se viene haciendo en el último año. Es Ollarte la empresa encargada de esta campaña de restauración. El húmedo pavimento sirve de soporte a los retablos desmontados en piezas para su tratamiento. Allí donde la policromía se perdió, quedará la madera encerada sin dorar de nuevo. Esta campaña permite ver tallas increíbles. Desde abajo, lanzar la mirada a lo alto no defrauda. Y menos ahora, ya que en el coro, a los pies del monumento, luce ya la sillería monacal reconstruida. Su aspecto invita a subir y verla con detalle. Y desde allí mismo la panorámica del templo sobrecoge. Bóvedas y pilastras bailan bajo la cúpula la danza de la armonía. La sensación de grandeza no desaparece de ningún rincón. En medio de tanto silencio, sólo ruge el viento que acaricia pináculos en el exterior. Poco a poco la mole recobra su esplendor, el de una verdadera máquina que tira del pueblo atrayendo al turismo. Trabajo, aún queda bastante. El equipo de expertas mima lo que queda de lo que fue un gran foco artístico. Tratan maderas, repintan santos o encajan las piezas de un puzzle apasionante.