El mapa de los destrozos ocasionados en las iglesias ourensanas se inclina visiblemente hacia el occidente de la provincia, acrecentándose las pérdidas en el transcurso del último año. El caso más lamentable ocurrió en la parroquial de Vilela -Concello de Punxín-, donde además de los retablos, destruidos al completo, el incendio alcanzó al tejado del edificio, lo que sensibilizó a toda la comarca e incluso propició comunicados de los partidos políticos, reprobando el atentado. También fue el fuego el que alertó a los vecinos de Mudelos, en este caso desatándose en la casa rectoral de esta parroquia carballiñesa, mientras que en Dadín (O Irixo), las llamas se concentraron sólamente en una puerta del templo, donde también se detectaron pintadas, como había sucedido con anterioridad en Astureses, población del municipio de Boborás. En todos estos incidentes no han fructificado las investigaciones realizadas para su esclarecimiento, reportándose pérdidas de diferente cuantía.