El alcalde quiere estar saludable

Cristina Huete OURENSE

OURENSE

SANTI M. AMIL

Cabezas llega dispuesto a «trabajar con entrega» a «defender mi modelo de ciudad», pero sostiene que evitará llegar a situaciones de estrés

16 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Tiene vocecita. La de los convalecientes: lenta, suave, distanciada. Y desde esa exacta condición de quien se ha visto muy enfermo, dice que al mismo borde de la muerte, el regidor ourensano, Manuel Cabezas, habla de su enfermedad con detalle, recitando, para colmarlos de elogios, los nombres de los médicos que lo atendieron -Celso, Enrique y Javier-, como añorándolos; recintando también el nombre científico y complicado de su vesícula gangrenada; recitando, en este caso para exorcizarlo, el índice del 17% de mortalidad al que supo que estuvo expuesto y recitando la descripción de un dolor tan intenso «que me hizo ver la muerte y que me llevó a contestar que sí, cuando los médicos me preguntaron que si quería un confesor». Y , naturalmente, se confesó el alcalde, «porque soy católico practicante y porque me vi morir realmente». Recuperación Pero tras el Cabezas enfermo está el Cabezas en proceso de recuperación. Lento, como su voz; como los pequeños paseos de una hora diaria que sale a dar disciplinado y muy abrigado con la vista puesta en la actividad municipal a la que retornará en enero, pasada la fiesta de Reyes «pero con todas las fuerzas ya y completamente recuperado». Por eso no quiere volver antes el alcalde; por eso agotará los dos meses de baja; por eso dice que atenderá únicamente esta semana un compromiso adquirido de antemano; por eso sostiene que va trabajando diariamente en los asuntos municipales: «En enero voy a ser el alcalde de siempre, en defensa de mi modelo de ciudad; voy a ser el alcalde de siempre pero ahora me lo voy a tomar con más calma, porque quiero ser un alcalde saludable, al cien por ciento de mi capacidad». Lo dice Manuel Cabezas con la vocecita del convaleciente con horas encima de calor casero y advirtiendo que si para algo le ha servido esta enfermedad ha sido «para prestarle más atención a mi salud» por lo que está ahora dispuesto «a trabajar con entrega, pero sin llegar al estrés, evitándolo». Y que nadie se llame a engaño porque pese a lo que está cayendo en la ciudad mientras el alcalde se recupera -el convenio con la Diputación que vio peligrar la ampliación del complejo hospitalario; el desfalco en el Pabellón de Deportes y la inminente aprobación del PXOM, entre otros- dice el alcalde, con vocecita y todo, pero con firmeza, que «no tendré asuntos pendientes sobre mi mesa en el Concello cuando llegue, porque hay un equipo estupendo que lo está llevando todo al día».