A José Luis Baltar le salió ayer el presidente que lleva dentro. El presidente de todos. y de todo. Fue así que, en el debate plenario sobre la descoordinación entre tres administraciones gobernadas por el PP -la propia Diputación, el Concello de la capital y el Sergas- a José Luis Baltar se le desató el nervio y arremetió contra los usos y costumbres, que él considera reprobables, de algunos ourensanos. De la oposición, claro. Entre negación y negación al intento institucional de quitarle metros a la expansión del complejo hospitalario para dárselos al pelotazo urbanístico, Baltar se puso tenso y argumentó con una descalificación: «Eu sei como se xestou ésto -se refería a las noticias sobre la cuestión publicadas desde el pasado domingo por La Voz-; foi nun restaurante con gran escándalo para os comensales, porque lle deron ó codo e a un político do BNG houbo que metelo doblado no coche». La estupefacción general la calmó el presidente con más savia sobre determinados hábitos de consumo: «Houbo outra reunión posterior regada tamén con bó viño para tratar en serio esto». Las descalificaciones de Baltar -que se encargó de puntualizar que no se refería a ninguno de los diputados del BNG allí presentes- fueron acogidas con evidente malestar y no menos temple por el portavoz nacionalista: «Estáse pasando, señor presidente», le reconvino en reiteradas ocasiones Xosé Rodríguez Cid con cara de póker. Pero el presidente de la Diputación quería pasarse: «Vostede, señor Cid, ten que obedecer, por eso non lle deixaron falar nunha rolda de prensa posterior, pero é certo que cando esto se xestou houbo certos efluvios alcohólicos e logo, o representante do BNG non doblaba». Frente a la persistencia del máximo representante de la institución, la perplejidad de los diputados nacionalistas. Agotado el turno de intervenciones de Rodríguez Cid, Tereixa Paz tuvo el reflejo de, utilizar un ruego en el que se evidenciaba una contradicción del PP preguntar: «¿Cál dos dous acordos se adoptou baixo o efluvio alcohólico?». Vehemencia El nervio de Baltar salió de su reposo leve: « ¡Nunca, nunca verán así vostedes a este presidente! pero ós seus compañeiros vinnos eu cómo se tambaleaban e non entraban no coche». Rodríguez Cid medió de nuevo: «Pídolle que se calme, señor presidente, porque fixo acusacións moi graves e a mín, que góstame o seu estilo directo, paréceme que hoxe se pasou». Pero Baltar arremetió de nuevo: «Non estou alterado e o acoso que se me fae con metiras preocúpame pouco. Eu son vehemente». El nacionalista reaccionó también a ese envite: «O que está a decir é mais propio dunha rolda de prensa que dun pleno». Pero el halo visceral del presidente le espetó: «Eu teño que falar aquí porque cando fago desmentidos non se me publican».