Cuíña empezó la campaña

Cristina Huete OURENSE

OURENSE

SANTI M. AMIL

El conselleiro de Política Territorial y Obras Públicas, Xosé Cuíña, se rodeó ayer de un corifeo incesante de políticos locales, provinciales y autonómicos que aparecían y desaparecían de obra en obra como las mismas nubes amenazantes del cielo a lo largo de una inusitada jornada inaugural. Empezó la campaña.

21 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Resultó que Cuíña se metió entre pecho y espalda, en horario de 10 a 13 horas, pero alegremente, la inauguración de la estación depuradora de aguas residuales de Cea; la primera piedra del parque empresarial de Vilamarín, la del depósito de agua de Montealegre y la de la nueva red de abastecimiento de agua a la capital. Todo un ejemplo de capacidad técnica, de cómo descorrer cinta y colocar una primera piedra presionando sobre una breve masa de cemento. Tan suelto se halla en estas lides, que hasta ofreció a comitiva, corifeo incesante y periodistas atónitos, el placer de descorrer la cinta de la placa inaugural del chilote en donde se aloja el depósito de agua: Baltar, siempre presto, salvó la crispada situación -todos miraron hacia la oscura línea del horizonte- ofreciéndose voluntario. Así que el representante del gobierno gallego, jaleado por los suyos que, salvo José Luis Baltar, eran unos en un lado y otros en el otro -en el PP hay cargos institucionales suficientes para todo- inauguró lo inaugurable y más. Aunque fuera por un instante. Aunque fuera brevemente. Aunque tras él desaparecieran con urgencia las máquinas de los obreros-figurantes que se subieron al tractor y se aferraron a la pala como si en ello les fuera la vida mientras las cámaras inmortalizaban tan sublime momento. Así que no debe cundir el pánico. El supuesto parque empresarial de Vilamarín seguirá siendo el supuesto parque empresarial de Vilamarín por algún tiempo y se mantendrá el añejo cartel que recita la intención desde hace años. Empezó la campaña, pero Ourense sigue siendo la provincia que conocemos. Como a las 13 horas -fin del trayecto inaugural- el conselleiro había comentado ya de todo con el variado corifeo, se lanzó a lo trivial: «¿Podemos afirmar que non hai problemas de augas en Ourense?», inquirió bajo una lluvia genial. Y el corifeo asintió risueño: «Podemos».