CONTRAPUNTO

11 nov 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

UNA OLA de agresividad asoma en lontananza. La inerme provincia registra atisbos de violencia. Primero fue un colegio de la capital desempolvando un manual franquista para evitar que dos alumnos se cogieran de la mano. Anteayer un esposo valdeorrés deslomando a su compañera. Ayer un joven deportista masacrando a un árbitro henchido de afición. Demasiada furia mal encauzada.