CONTRAPUNTO

29 oct 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

ESTÁN deshojando la margarita en el PP para buscarle una salida al embrollo político del pabellón de deportes. Todos los pétalos llevan el nombre de Gómez Barril. Entre Cabezas y Baltar han decidido que sea él quien purgue todas las culpas sin obsequiarle con el más leve gesto de solidaridad. Es una nueva lección de lo que es la política. Si es verdad que hace extraños compañeros de cama, no es menos cierto que a veces muestra su faz más inhumana.