Amparo González coordina la atención cotidiana
09 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.A enfermeras y auxiliares corresponden el contacto más próximo en el enfermo. -¿Es especial la relación con los ingresados en salud mental? -El vínculo con el paciente es aquí especialmente estrecho porque la atención psiquiátrica tiene que ver con lo emocional, con la intimidad. Estamos jugando con la confianza absoluta del paciente, por eso es tan importante la ética y la confidencialidad. -Es un concepto más humano de la medicina. -Para nosotros los pacientes tienen nombre y apellidos, y hasta el mote del pueblo. Tienen una familia y una situación social determinada, nunca son números. De hecho, cuando alguno reingresa, reconoce inmediatamente al personal y se encuentra más amparado y entendido. -¿Qué caracteriza el trabajo diario con estos enfermos? -La gente de enfermería que pasó por esta unidad, en general, ha cambiado mucho el concepto del paciente con enfermedad mental que traía de la calle. Se han encotnrado con un ser humano que sufre por una enfermedad. Sin más. -Y el paciente, ¿cómo ve a la sociedad y a su entorno? -La enfermedad mental tiene fases agudas, puede ser crónica o curarse pero la sociedad tiene unos estereotipos y los medios no respetan la privacidad del paciente. El enfermo, en el momento en que mejora, se queja de eso, vive muy mal el estigma social. Se sienten tratados de manera diferente, temen al miedo que despiertan, casi siempre injustificado. En el grupo de trabajo con prensa vemos que a veces salen nombres de nuestros pacientes.