«Cuando empecé todavía existían los faroles de carburo»

A. N. OURENSE

OURENSE

ALBERTO CASADO

El responsable de controlar el movimiento ferroviario de toda Galicia se jubiló ayer, tras 41 años de servicio en la compañía

30 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Gilberto Novo Iglesias compará hoy el periódico más tarde de lo habitual. Ayer prometía no poner el despertador a las siete de la mañana, como viene haciendo desde hace más de cuatro décadas, mientras se despedía del equipo de la sala de Control de Tráfico Centralizado, de la que ha sido responsable y desde la que ha supervisado el movimiento ferroviario de toda Galicia los últimos años. -¿Qué momentos le dejan un recuerdo especial? -Muchos porque cuando comencé a trabajar todavía existían los faroles de carburo y de petróleo, pero creo que uno de los más importantes es este cambio a las nuevas tecnologías. Al que en principio nos costó, acostubrados como estábamos a trabajar a golpe de teléfono, papel y lápiz. -¿Cree que en este medio siglo la estación ha perdido romanticismo? -La estación tenía su aire romántico cuando venían aquellas máquinas de vapor que daba gusto verlas. O cuando veías a le gente, sobre todo emigrantes, despidiéndose de su familia o llegar. Aquello era impactante porque llegaban aquí los trenes y era tal la avalancha que había que agregarle coches porque no cabían. Algunas veces incluso añadíamos coches de madera porque venían los pobres incluso de pie. -¿Ahora hay menos demanda? -Ahora hay menos trenes, pero llevan más vagones porque son maquinas más potentes. -¿En qué va a ocupar su tiempo ahora? -Lo que es seguro es que no jugaré al golf, porque no me va. Lo bueno es que el despertador ya no toca más a las siete de la mañana.