DIAGONAL
16 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.INSISTE MANUEL Cabezas en su muy coherente cruzada contra Carrefour: carrafús, he oido alguna vez, palabro que, no me pregunten por qué, asimilo a larafuzas, que es como decir porquiño, alquien que exhibe con frecuencia un fuciño porcallento e graxento por falta de coidado ó comer (Xerais). La multinacional se instaló a caballo entre Barbadás y Ourense. A un lado, paga impuestos; al otro, cortes de mangas. El Concello de Ourense ganó el pleito de los lindes y Cabezas exige; con retraso, pero amenaza con derribar la parte del hipermercado por la que Carrefour no paga. Hasta le pone fecha, con un punto macarra que nada pega con su maneras. Él sabrá. Se delata, sin embargo, cuando pasa de puntillas sobre el asunto de los expedientes a la multinacional, olvidados, o así, en un cajón, por lo que ahora, si entendí bien, puede complicarse la reclamación de la deuda. Y como salió mal el cambio de cromos, lanza un órdago. A lo suyo. Nadie asume responsabilidades. Ni un gesto, ni un asomo de disculpa a quien, mayoría silenciosa, paga impuestos sin rechistar. Llaman obsceno al tal David Delfín de las sogas y las capuchas. ¿Y esto otro qué es, acaso poesía?