El olvido de la política

Cristina Huete OURENSE

OURENSE

XABIER NOVO

El pueblo de Xinzo participó este año sin someterse a la astuta mirada de los pro-cónsules ávidos de tomar la plaza, vidrios en mano, para mayor gloria del PP

26 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

«Vini, vidi, vincit». Isaac Vila, a la sazón precandidato del PP a la alcaldía de Xinzo de Limia, no adornó este pasado fin de semana su imperial cabeza con corona de laurel, ni acicaló con pasamanería ni cintas doradas el fino ropaje de romano al servicio especial del César. Es más, el precandidato a la alcaldía limiana por consentimiento directo de José Luis Baltar, ni se dejó ver siquiera el domingo en la Festa do Esquecemento, en la que, esta vez sí, el pueblo participó sin someterse a la astuta mirada de los pro-cónsules ávidos de tomar la plaza, vidrios en mano, para mayor gloria, si la hubiere, del PP. Ni que decir tiene que su presidente también se dió por satisfecho con la preconquista y, a diferencia del año pasado, tampoco participó de los actos festivos que el pueblo de Xinzo disfrutó con holgura. Imagen perdida Y no es que Vila y Baltar hubieran atravesado el año pasado el río Lethes y hubieran, con ello, olvidado su afán de expansión. Nada más lejos. Ocurrió sólo lo que tenía que ocurrir: plaza conquistada, plaza devaluada. Por tan pragmática razón nos perdimos esta vez el resto de mortales la imagen trepidante de los dos pro hombres del PP saludándonos con ínfulas romanas desde la victoria radiante, principio de las demás victorias, origen de la que habrá de venir. Lo cierto fue que en esta ocasión, sin la magnífica presencia de los representantes imperiales, el Lethes se desvanecía y la lluvía amenazaba a la caballería. Ni siquiera Iglesias Sueiro era este fin de semana alcalde, con lo que apenas se dejó ver. Dicen que se atavió de «castrexo», muy en su papel del socialista del cambio, en la noche del sábado. Ni siquiera el pregonero saludó fantaseando con la vidriera del precandidato ausente. Claro que sólo porque no hubo pregonero. Dicen que la gente de a pie no los echó de menos.