Gobierno y PP se enzarzan al recordar el pasado Con los dedos de una mano se contaban los valientes que aguantaron hasta el final el pleno de A Rúa. Tres horas de debate, de confrontación entre socios, de heridas sin restañar en una oposición que fiscaliza hasta los bolis. Y la sufrida secretaría paseo va, paseo viene a por cintas para grabar tan prolífica sesión.
09 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Medalla de plata. Ya la quisiera para sí la selección española de fútbol. Pero desde este lunes la cuelga -alegóricamente, se entiende- la sesión plenaria ordinaria con la que los ediles de A Rúa cerraron el curso. La segunda más larga en la historia democrática. Un examen en toda regla a la paciencia infinita del público. Sobresaliente para los pocos que resistieron tres horas de refriega, en la que mayoría de la corporación no llegó ni al aprobado. Los plenos destilan resquemores de tiempos pasados. La oposición apela con exceso a su tiempo en el sillón presidencial. Que si el PP hizo esto, que si teníamos gestionado aquello. Y qué decir del grupo de gobierno tripartito. Un cajón de sastre donde tenemos independientes convencidos, reconvertidos del PP, nacionalistas y socialistas. Tanto lío de siglas y tendencias se tiene que notar, máxime cuando se acercan las próximas elecciones. De nuevo el PSOE y el BNG se desmarcaron en muchas cuestiones de las decisiones de la alcaldía. José Vicente Solarat actúa por libre. Aplica en A Rúa su particular cosmogonía del mundo. Como se dijo en el pleno, lo bien que estaría Madrid si ocupase el puesto de Álvarez del Manzano. Hablaban del tráfico y de una reordenación pendiente. Uno no sabía cómo ponerse en el sillón a la hora de empezar el pleno. Menos mal que el aire acondicionado portátil suavizaba el ambiente. Una sesión que arrancó de nuevo con matizaciones al acta anterior desde el PP y aclaraciones de la secretaria. Solventado el entuerto, ocho puntos más en principio de trámite. Craso error que obligó a una desprevenida secretaria a levantarse en dos ocasiones para buscar cintas magnetofónicas, por aquello de la textualidad de las intervenciones de los munícipes. Junta pericial del catastro, tractor desbrozadora, convenio del motobomba. Tranquilidad. Las armas dialécticas asomaron con el traslado de Extensión Agraria. Menos mal que el alcalde ya había anunciado antes del debate quedaba para el examen de septiembre. Resurgió la batalla con el convenio de Servicios Sociais y en los asuntos adicionales de la oposición. El caso más sangrante, la estación de autobuses inaugurada el 1 de julio pero cerrada a cal y canto. Transportes se olvidó de avisar a las empresas. Y no faltó el agradecimiento al edil del PSOE que tomará nuevos aires a partir de septiembre.